LA HORA ES INDIFERENTE, PERO MI VIDA NO EMPIEZA SIN MI TAZA DE CAFÉ

La hora es indiferente, 8:35, 9:02, 7:43, puede estar lloviendo, puede ser el día más caluroso del año, puedo estar desvelado, de buen o mal humor, feliz o triste, pero lo primero que sucede en el lugar donde esté, es lo siguiente. Me levanto, me dirijo a la cocina y preparo mi café INFLUYENTE, si es en casa puede ser prensa o cafetera, depende de la prisa. Si es fuera de casa, mientras no sea soluble, nos llevaremos bien, pero mi vida, mi día, mi actividad no empieza si no tengo mi taza de café en la mano.

Regularmente disfruto mi café en soledad.  Me encanta, es mi compañero cada mañana, mi asesor en las tareas a realizar durante el día, es quien me ayuda a revisar dos veces el primer correo antes de enviarlo, a escoger la canción con la que vamos a empezar a trabajar. Pero todo lo anterior no excluye al invitado, si por la mañana estoy acompañado, compartir el momento con alguien más me parece excelente, siempre y cuando también comparta el gusto, de lo contrario, si es alguien que no toma café, me incomoda, me presiona, es como ver una película con alguien que no disfruta el cine, un partido de fútbol con alguien que no lo entiende, si es así, prefiero el café solo.

Mi método favorito es la prensa, pero los últimos años las mudanzas han cobrado factura con varias, por lo que he usado de manera regular mi cafetera (lo sé, soy un pecador).  Pronto volverán a las delicadezas del cristal y el filtro metálico.

Uno de mis momentos favoritos es el café en familia o con amigos, media tarde, sobremesa, como si cerrara el día y preparara la tarde para las cervezas. Como dije, la hora es indiferente.

Ser o no ser, puede ser un cuestionamiento interesante, pero ser sin café es un imposible para su servidor.
En casa servimos el café y luego existimos.

Insta: @vicentefloresxs


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